EL NOSOTROS QUE SUPIMOS CONSTRUIR
Decidimos caminar acompañados
Hace cuarenta años, España cruzó una frontera histórica al incorporarse a la entonces Comunidad Económica Europea. No fue solo una firma ni un trámite administrativo: fue una declaración de intenciones. España decidía, por fin, jugar en la primera división europea.
Tuve la fortuna de vivir aquel momento desde dentro. Entre 1986 y 1991 trabajé para el partido en la Secretaría de Estado de Exteriores, bajo la responsabilidad de Pedro Solbes, con Felipe González al frente del Gobierno. Fueron años de un aprendizaje acelerado y de innovación en todos los sentidos.
Formé parte de un equipo pionero de documentación que abrió camino a nuevas herramientas: inauguramos el uso del correo electrónico para comunicarnos con los distintos ministerios y con los comisarios europeos. Hoy suena normal y habitual pero entonces era pura innovación y nunca habiamos trabajado de esa forma y con esas herramientas.
En Bruselas, Carlos Westendorp era el embajador permanente de España, en una etapa de construcción, apertura y una visión completamente nueva.
Desde el Palacete de La Trinidad, en Francisco Silvela, compartiendo espacio incluso con Correos, tuve la suerte de poder vivirlo desde dentro y aportar mi pequeño granito de arena a una España que se abría al mundo.
Cuarenta años después, podemos decir con orgullo que aquella apuesta valió la pena. Europa ha sido clave para nuestro progreso, y hoy ese proyecto común se consolida gracias al buen trabajo del presidente y del Gobierno de España. Una historia, y un pais que sigue avanzando, con memoria, ambición y futuro.
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