SIN VERGÜENZA

Hay palabras que no deberían pronunciarse desde la Presidencia de una Comunidad Autónoma. Y “terroristas” es una de ellas. Qué cuajo tiene...

Llamar terroristas a personas que llegan a Ceuta desde Marruecos, muchas de ellas jugándose literalmente la vida a nado, es una barbaridad. Son seres humanos. Personas que huyen de la pobreza, de la desesperación, de la falta de oportunidades y que buscan algo tan elemental como un futuro mejor.

En esta crisis hemos vuelto a ver imágenes estremecedoras de personas intentando alcanzar Ceuta por el mar. Y sabemos que hay muertos. Familias rotas, vidas perdidas, personas ahogadas intentando llegar a Europa.

¿De verdad la respuesta de una presidenta autonómica puede ser llamarles “terroristas”?

Y lo más preocupante es que no ha sido un desliz. Lo repite. Una y otra vez. Y cada intervención parece convertida en una oportunidad para insultar al presidente del Gobierno, alimentar el miedo y convertir una tragedia humana en munición política.

Una presidenta autonómica debería estar a la altura de la institución que representa. Debería aportar serenidad, soluciones y responsabilidad. No incendiar todavía más el debate.

Y mientras tanto, cuando llegan los incendios y los bomberos se juegan la vida, hablamos de recursos, prevención y medios. Y después vemos a la presidenta pidiendo a la Virgen de La Paloma por las personas afectadas y por la reconstrucción. Rezar puede formar parte de las creencias personales de cada cual, por supuesto. Pero las emergencias no se gestionan con plegarias: se gestionan con prevención, medios, profesionales y recursos públicos.

A los bomberos hay que agradecerles todo. Y precisamente por eso hay que exigir a quienes gobiernan que les den los medios que necesitan.

Madrid merece una presidenta que esté a la altura de sus responsabilidades. Que no convierta cada problema en una batalla partidista. Que no utilice a las personas migrantes como chivo expiatorio. Que no confunda firmeza con crueldad ni liderazgo con confrontación permanente.

Porque una cosa es defender las fronteras y gestionar una crisis migratoria, y otra muy distinta es deshumanizar a quienes llegan jugándose la vida y llamarles terroristas sin más.

No, Isabel Díaz Ayuso.
No todo vale.

Y ante una tragedia humana, la política debería tener límites.

Lo digo alto y claro, no tiene vergüenza.

Esto tiene que acabar. Madrid necesita menos odio, menos insultos y más gobierno.


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